Ana Belén demuestra en Córdoba que el tiempo no apaga las grandes voces | 27 Septiembre de 2025
⦿ Córdoba se rinde ante la voz intacta y combativa de Ana Belén.
Han pasado seis años desde que Ana Belén emprendiera su último tour: Vida. Y en ese paréntesis, largo para alguien que ha vivido casi toda su existencia entre bambalinas y focos, se acumulaba la expectación de volver a verla. Anoche, Córdoba pudo saciar esa espera en el Teatro de la Axerquía, en una velada que fue mucho más que un concierto: fue un viaje de memoria, compromiso y emoción compartida.


⦿ Una noche para recordar: Ana Belén llenó La Axerquía de música, memoria y esperanza ⦿
Vestida con un vibrante traje de volantes naranjas, la artista madrileña abrió la noche con el clásico: Solo Le Pido a Dios, toda una declaración de intenciones que conectó de inmediato al público con el pulso de un mundo convulso. Desde ese instante, la atmósfera quedó teñida de sensibilidad y verdad, un sello inconfundible en la trayectoria de una intérprete que ha hecho de la coherencia y la elegancia sus mejores aliadas.
El público cordobés respondió con devoción. La escuchaban en silencio cuando la cantante recordaba a las mujeres que resisten en Gaza y lo acompañaban después con un cálido aplauso, de esos que parecen un abrazo.
Ana Belén demostró que no solo canta canciones: las encarna, las habita, las convierte en himnos íntimos y colectivos. Y así, en la Axerquía, su: «Que No Hablen En Mi Nombre«, adquirió un peso especial, vibrando como un eco de justicia y memoria.
La artista repasó con generosidad su inabarcable repertorio: «Lía, Contamíname, Peces De Ciudad, El Hombre Al Piano o Derroche«, desataron lágrimas y sonrisas. Hubo también espacio para la nostalgia cinematográfica con: Cinecittà, el soplo italiano de: Un Rayo De Sol y la confesión íntima de: Vida. Y por supuesto, los asistentes se rindieron al júbilo colectivo de: Balancé y a la icónica La Puerta de Alcalá, que convirtió el anfiteatro en un coro unánime bajo la noche cordobesa.


⦿ La voz eterna de Ana Belén volvió a Córdoba para recordarnos que la música también es refugio ⦿
Arropada por una banda impecable dirigida por David San José y con unos músicos sobrios, brillantes, y sin artificios, más allá de un juego de luces elegantes y un sonido preciso, Ana Belén volvió a confirmar que más que una cantante, es una intérprete de multitudes. En ella caben la mujer juguetona y la combativa, la narradora de historias mínimas y la voz que da aliento a una colectividad entera.
Con 74 años, sigue demostrando que la verdadera contemporaneidad no está en la edad sino en la mirada. Su último trabajo: «Vengo Con Los Ojos Nuevos«, es prueba de ello; un álbum de carácter feminista y social que no renuncia a la ternura ni a la poesía. Y en Córdoba, esas canciones se entrelazaron con los clásicos de siempre, construyendo un puente entre generaciones.






La noche terminó con un público emocionado, consciente de haber sido testigo de una de esas citas que dejan huella. Ana Belén, radiante y cercana, nos recordó que hay voces que trascienden el tiempo. Y que su música sigue siendo refugio, memoria y esperanza.
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