Rubén Pozo presenta 50Town en la sala Ambigú Axerquía de Córdoba | 28 Febrero de 2026
⦿ Rubén Pozo vuelve a Córdoba para celebrar sus 50 años con electricidad y oficio, Rock de carretera y canciones eternas.
Nueve años después de su última visita, Rubén Pozo regresó el pasado 28 de febrero al Ambigú Axerquía de Córdoba para reencontrarse con un público que nunca dejó de sentirlo cercano. Lo hizo acompañado por su nueva banda: Los Chicos de la Curva, dentro de la gira de presentación de su último trabajo: 50Town, un disco breve, directo y cargado de vitalidad que refleja a un músico que ha alcanzado la madurez sin perder ni un ápice de actitud rockera.


El concierto arrancó sin rodeos, con “Efímero”, un comienzo contundente que marcó el tono de la noche. El riff cavernoso y la intensidad de la interpretación dejaron claro que Rubén y su banda venían a jugar en terreno eléctrico. Sin apenas pausa, enlazó con “Estamos Como Queremos”, que elevó la temperatura de la sala con uno de esos estribillos que nacen para ser coreados en directo.
La primera sorpresa llegó pronto con “Pelos De Punta”, recuperando ese aroma de Rock callejero que siempre ha definido su manera de escribir canciones. La banda sonó compacta, con una pegada precisa que permitió a Pozo moverse cómodo entre la crudeza y la emoción. El repertorio continuó con “Fuera De Quicio”, con ese aire de relato eléctrico que mezcla narrativa y distorsión, y “Rucu Rucu”, que aportó uno de los momentos más desenfadados del concierto. La intensidad volvió a subir con “Dispárame”, convertida en un auténtico clímax emocional de la primera parte del show, antes de que “Tonto De Tanto” mantuviera el pulso rockero de la noche.



El concierto entró entonces en un tramo más íntimo: “50Town”, mostró el corazón del nuevo disco: un himno generacional que celebra la llegada a los cincuenta con ironía, energía y muchas ganas de seguir adelante. En esa misma atmósfera llegaron “Chica De La Curva” y “Chavalita”, dos canciones que demostraron que Rubén Pozo sigue dominando el arte de contar historias cotidianas con una naturalidad desarmante.

De vuelta al formato eléctrico, el concierto recuperó músculo con “El Puto Amo”, una descarga de ironía y distorsión que desató los aplausos de la sala. Después llegaron “Grupis” y “Margot”, dos temas que conectaron especialmente con los seguidores más fieles de su trayectoria.
En el tramo final, Pozo volvió a acercarse a su guitarra acústica para interpretar “Cantar”, una canción que reivindica el placer simple de hacer música, antes de encarar el cierre con tres clásicos ya imprescindibles en su repertorio: “Madrid”, “T-Rex” y una despedida que dejó al público con esa sensación tan propia de los buenos conciertos: la de haber asistido a algo honesto y real.


El regreso de Rubén Pozo a Córdoba fue mucho más que la presentación de un disco. Fue la confirmación de que sigue siendo uno de los grandes artesanos del Rock en castellano, un músico que entiende las canciones como pequeñas historias de vida y que sobre el escenario continúa demostrando que la carretera y el Rock siguen siendo su casa.
En esa imaginaria ciudad llamada 50Town, donde cumplir cincuenta significa seguir creando.
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